El mejor momento para hidratar
El momento ideal es justo después de la ducha, con la piel aún ligeramente húmeda: esto ayuda a sellar el agua en la superficie de la piel. Repetir la aplicación por la noche refuerza el cuidado durante las horas de descanso.
Cantidad y forma de aplicación
Una cantidad del tamaño de una moneda suele ser suficiente para manos o codos; para zonas más extensas del cuerpo, ajusta la cantidad para cubrir toda la piel expuesta. Aplica en capa fina con movimientos circulares hasta que se absorba.
Zonas que se olvidan con frecuencia
Codos, rodillas, talones y manos suelen quedar fuera de la rutina de hidratación facial habitual, pero son zonas propensas a la resequedad. Dedica unos segundos extra a estas áreas.
Errores comunes
Usar agua muy caliente en la ducha, saltarse la hidratación nocturna, aplicar el producto sobre piel completamente seca (en vez de recién duchada) y utilizar cantidades insuficientes para la zona a tratar.